RIESGOS

Las decisiones siempre traen consecuencias, a veces buenas, pero otras veces malas. Una buena decisión te puede hacer rico, famoso, muy feliz, pero a su vez una decisión errónea puede traer consecuencias tales como perder una amistad, posesiones o incluso acarrearte la mismísima muerte.

A veces lo importante no llega a ser tanto la consecuencia de una decisión, sino el riesgo que puede conllevar el tomarla. Podría hablarse del riesgo como la posible manifestación de un hecho en nuestra contra. Podría incluso considerarse el riesgo como un miedo humano, es un posible acontecimiento que nos limíta la libertad a la hora de decidir. Tanto es así que existen riesgos estimados tan grandes que llegan a impedir prácticamente el tomar una decisión.

Pero a veces merece la pena plantearse si de verdad hay que considerar algún posible riesgo. ¿No es mejor actuar sin saber cuál puede ser el resultado? Puede ser más sorprendente pero pocas veces puede ser bueno. Pensar las cosas antes de llevarlas a cabo usualmente es una medida preventiva, que evita muchos problemas indeseados.

¿Estarías dispuesto a perder un buen amigo por una posible mala decisión? Es seguramente una cuestión que la mayoría de las personas se han planteado en algún momento u otro. Aquí entra el riesgo, desde el primer momento en el que piensas en esa decisión, estás a su vez pensando en el riesgo que conlleva ésta. En ese sentido se podría decir que el riesgo es una consecuencia supuesta y premeditada que estimamos a la hora de tomar nuestra decisión. Entonces te preguntas, ¿Merece la pena arriesgar? Muchos deciden finalmente que sí, otros deciden lo contrario. La consecuencia de no haber arriesgado es el posible arrepentimiento futuro que tendrás.

Nadie dijo que tomar decisiones fuera fácil, ni que vivir fuera una tarea sencilla. Vivir la vida implica riesgos, y éstos pueden alegrar o entristecer tu día a día. Pero al fin y al cabo es tu vida... ¿Te arriesgas?

PORQUE SUEÑAS...

Porque piensas demasiado las cosas, porque hay momentos que no vivirás, porque hay personas a las que no conocerás, porque hay sueños que no cumplirás, porque tu propósito no este.

Llegas a pensar si tan siquiera merece la pena esforzarse aún a sabiendas de que no lo conseguirás. Pero no te rindes, continúas, intentas que se haga realidad. El tiempo pasa, tu paciencia se va agotando día a día y no te acercas a tu meta. Intentas poco a poco mentalizarte de que vas a conseguirlo, aunque solo sea una forma de mantener engañada a tu mente, al menos temporalmente te deja vivir, pero va aprendiendo y cada vez te cuesta más mantenerla encerrada en sueños.

Te dejas llevar por el pensamiento de tu alrededor, ese que te hace crédulo y soñador. A ratos despiertas y te das cuenta de que en realidad solo son ilusiones que jamás llegarán por mucho que te esfuerces, que cada uno tiene su vida, que cada uno tiene sus propósitos. Te empeñas en continuar como ellos, en avanzar hacia la nada, en perder el tiempo.

¡Despierta! Deja de desperdiciar tu vida en meras intenciones futuras, disfruta de los que te rodean, vive el momento, quiere a quien tengas que querer, no pienses en qué harás mañana, aprovecha al máximo cada día. ¿Tienes planes? Yo sí, porque soy un crédulo, porque soy un soñador y porque nadie me va a impedir cumplir mis metas. ¿Qué haces ahora? Tú decides.

Y VOLVER...

Volver a sentir un escalofrío que recorre todo tu cuerpo. Y creer, volver a creer. No olvidar nunca con quién viniste, ni con quién caminas. Seguir al lado de quien quieres, continuar tu viaje.

A veces dicen que es mejor no mostrarte como eres, los que dicen eso simplemente viven en su propia falsedad. Viven en un mundo de apariencias vanas, entre las que van cambiando constantemente. Personalidades influenciables, o simplemente cuerpos sin personalidad viajan de un lado a otro, como veletas con el cambio del viento. Pero pasado un tiempo siempre ocurre lo mismo, vuelven. Repetir, volver, rectificar, todas esas acciones están relacionadas. Quizás con mejorar, con arreglar errores del pasado, con ser como antes.

Según dicen merece la pena volver al pasado con tan solo la esperanza de poder arreglar el futuro cercano. Miles de veces hemos deseado volver a vivir un momento, para disfrutarlo de otra forma, o para poder evitarlo. Al fin y al cabo siempre volvemos, volvemos a caer en los mismos errores, volvemos a hacer lo de siempre, repetimos la misma vida un día tras otro. Nos aburrimos, pero, aunque es cierto que muchos no tienen la oportunidad, no hacemos nada por cambiarla.

Es fácil decir, evita cometer errores para no tener que rectificar lo difícil es ser capaces de cumplirlo. No intentes pasarte la vida buscando la forma de ser perfecto porque siempre te equivocarás. Simplemente disfruta con los demás, no te atormentes con los errores del pasado. Tan solo vuelve a sentir lo que sentías antes, vuelve a querer disfrutar de tu vida. Recupera la ilusión que puede tener una persona a tu edad. Tan solo vive.

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